sábado, 18 de agosto de 2012

.. my right my faith


Es difícil, claro que es difícil, pero si fuera de otra manera no sería divertido. ¿Cuál sería el sentido de saber exactamente hacia dónde nos dirigen las decisiones que tomamos? Si todo fuera perfecto, el hombre no tendría su razón de ser. Las criaturas imperfectas han de cometer errores, y más allá de eso saber comprenderlo y aventurarse a rectificarlo. El problema reside en el justo momento en que no sabemos si nos hemos equivocado o, aun sabiéndolo, desconocemos en qué hemos fallado. Es entonces cuando nuestra mente se bloquea, nos detiene en el centro de esa encrucijada a la que tendremos que dotar de significado y de la que, tarde o temprano, deberemos salir. Y en un instante, todo parece ponerse en tu contra. Tu propia sombra te acusa, te engaña y te juzga. Tú, indefenso, haces lo que mejor sabes hacer: temer, temblar, huir, pero nunca dar del todo la cara. ¿Y quién sabe si es que no sea eso lo que realmente debas hacer? ¿Y qué importa, realmente? No puedo hacer yo nada si has de ser tú el que deba echar la mirada al pasado y rectificar los pasos que nos hundieron en el barro oscuro. 

1 comentarios:

coeur éphémère dijo...

Me encanta esta reflexión y lo mejor es que estoy de acuerdo. ¿Que es lo correcto y que no? Depende quien lo juzga, pero es que ni nosotros mismos nos deberíamos juzgar. Excelente, genial :)