martes, 9 de abril de 2013

.. where the beautiful things are


Una mirada basta. Sólo una mirada. Una mirada para decirte todo lo que sería incapaz de expresar con palabras. Una mirada que refleje tu mirada, y que se pierda en el espejo de la mía. Pupilas que se adentran en lo más profundo del alma y lloran juntas, en silencio, contemplándose y dejándose sorprender, admirándose, conociéndose, descubriéndose. Profundos universos que se observan y se complementan, que comparten cientos de galaxias y otras miles de millones de estrellas que brillan con la misma intensidad que el espíritu cuando se estremece. Y sobra todo lo demás. Sobran las explicaciones, las justificaciones. Sólo una mirada, que sostiene otra, y se mantienen juntas al borde de un abismo que amenaza con olvidar. Nada más allá, y supone mucho más de lo que podríamos imaginar. No hay lugar para momentos incómodos, para gestos nerviosos, ni para un solo instante de tensión. No cabe pensar siquiera en rehuir, en alejarse, en esconderse tras los párpados o permitir que todo cuanto nos rodea se anegue de realidad. Una mirada basta. Sólo una mirada. Una mirada para decirte todo lo que sería incapaz de expresar con palabras. Una mirada que acaricia, que besa, que abraza, que siente y se deja sentir. Una mirada que sonríe, melancólica. Una mirada que recuerda, que evoca, que sueña. Una mirada que desea vivir. Una mirada que vive. Una mirada que es un todo y nada más que una mirada a un mismo tiempo. 

viernes, 29 de marzo de 2013

.. princess of Atlantis


Había sobrevivido a las más duras batallas, había recorrido los caminos más diversos, se había defendido de los más crueles ataques, había logrado esconderse a tiempo del filo de las lanzas, había dado un paso hacia adelante en los momentos en los que nadie creía que lo haría, había desentrañado los motivos y analizado las razones. Y había tenido tiempo para la culpabilidad, para el perdón, para la resistencia, para la vulnerabilidad, para el amor, para el llanto, para la melancolía y la nostalgia, para la confusión, para la soledad. Sin embargo, en ningún momento se preocupó de sus heridas abiertas, de sus cicatrices mal curadas, de su pulso frenético cuando acechaban las sombras, de su falta de equilibro, del dolor de sus circunstancias. Y no lo hizo porque a su alrededor el mundo era mucho más importante de lo que era ella misma. Siquiera era consciente. Mas su sonrisa era sincera. 

martes, 19 de marzo de 2013

.. fester


Como un filo desafiante rasgando la piel bajo la sangre que fluye constante. Como un alfiler punzante que atraviesa la garganta ignorando los gritos de agonía de la voz que sufre. Como miles de lanzas arrojadas al vacío y clavándose en cada pupila encharcada. Como una cuerda enroscándose en una lazada en lo más bajo del vientre. Como el impacto de la porcelana fría en un charco que se evapora. Encogerse, y que la bilis regrese a los labios de forma violenta. Retorcerse, y que las náuseas impulsen al cuerpo contra un suelo que no es más que una fina capa de hielo a punto de quebrarse. Respirar, y temer que al soltar el aire los párpados puedan más que la voluntad de mantenerse alerta. Y aguardar cada segundo a la espera del siguiente, con el pulso galopando sobre el pecho, y la expectativa de no tener ningún tipo de expectativa.

domingo, 30 de diciembre de 2012

.. enchanted nightmares


Esa suave melodía que arrastra hasta la más profunda de las oscuridades, y que impide hacer el camino de vuelta. Silencio sonoro que se estremece al contacto de tus pupilas, vibraciones que penetran en lo más íntimo de los huesos. En un punto intermedio entre el corazón y el estómago, un universo tan finito como las memorias de un atardecer, como el recuerdo de las aves que migran. Un ligero balanceo hacia la derecha, y todo lo demás se desestabiliza hacia el polo contrario. El frío ya sólo te permite temblar. El alma se transforma en una burbuja densa, que con esfuerzo trata de volar y con dolor se detiene y desvanece en las cascadas de lluvia helada de los recuerdos. Detrás, unos brazos que sostienen tus alas y frenan tu caída, que cierran tus ojos y murmuran dulces palabras en cada poro de tu piel. Y tú, que cedes, sin encontrar fuerzas para hacer otra cosa más que dejarte llevar por aquello que sea que quiera llevarte. Y más allá, el viento, que jamás jugó a tu favor.

viernes, 30 de noviembre de 2012

.. dead memories


Esta noche he soñado con ellas. De pronto, las hallaba en mi rutina, como si de alguna manera no hubieran dejado de estar ahí nunca. Yo las miraba, pero no decían nada. Mientras, ellas, murmuraban entre sí secretos que yo no alcanzaba a comprender. Yo caminaba, y ellas caminaban tras de mí, adaptándose sus pies a las huellas de los míos, cubriendo sus sombras la ausencia de luz de mi figura. Yo no encontraba el valor de volver la cabeza, de hacer como si nada hubiera sucedido realmente, de esbozar una sonrisa y empezar de nuevo. Y su presencia a mis espaldas me consumía lentamente. Ellas decían mi nombre, una y otra vez, deseosas de que nuestras miradas se encontraran. Para mí, su voz era como agujas clavándose en las venas. No eran del todo conscientes del dolor, del tiempo, de la distancia, de los caminos que cada una decidió tomar. Me seguían. Me siguieron por pasillos y escaleras, me incomodaron frente al espejo, limitaron mis bostezos y me arrebataron la energía. Cuando apenas tuve fuerzas de rechazarlas, caí de rodillas frente a ellas... Y lloré. Lloré como hacía años que no lloraba. Despacio, quemándome las lágrimas la piel de las mejillas. Al mismo tiempo ellas sonreían, y se miraban entre sí. Mi dolor creció. Me señalaban con el dedo, acusándome de perder lo que jamás volvería a recuperar. Y en mis pupilas encharcadas sólo se trazaba una idea. Yo no he hecho nada malo...

domingo, 11 de noviembre de 2012

.. autumn fall


Su tronco se quebró. Y lo hizo sólo porque quiso dejarse llevar, porque consideró oportuno que la ventisca le meciera, que los rayos del sol lo arrastraran hasta un mundo diferente. Dejó ceder su peso, doblarse sus ramas, caerse sus hojas. Y, en definitiva, se dejó morir. Ya los altos cauces de lágrimas a la deriva no podrían corromper sus raíces, ni tampoco las aves más traviesas lograrían arrancar sus frutos. A partir de entonces, sería él. Sólo él. Con sus astillas punzantes, su cuerpo envejecido y su expresión de finita sencillez. ¿A quién le importaba que su imagen manchara el puro color del cinismo que se hallaba a su alrededor? Nadie lo echaría en falta, nadie volvería a  preguntarse por él, nadie lo recordaría de nuevo, nadie llegaría nunca a valorar sus méritos. Porque, a partir de ese día, los nidos se cubrirían de escarcha, de nieve, de hielo. Y cada pequeño retoño abrazaría el calor de sus ramas, esperando encontrar en ellas el sustento jamás posible a sus alas viajeras. El rocío perforará la arena de su orilla cayendo desde lo más profundo de su sabia hacia la punta de su última hoja parda. Y gritará. Claro que gritará. Clamará su propio nombre a los cielos, y el firmamento le escuchará con tanta intensidad que no podrá evitar cubrirse los oídos y estremecerse con el eco del paso del tiempo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

.. if your girl only knew


Ella no sabía nada. No sabía nada porque nadie se había molestado nunca en contarle nada. Y en su desconocimiento sucumbían sus deseos de avanzar. Porque aún quedaba algo que se quedaba atrás. Algo que no sabía, pero que estaba ahí, y que tiraba de ella con tanta fuerza que sus talones quedaban mucho más atrás de las huellas que se desdibujaban ante sí en la arena. Perturbaban sus sueños historias que jamás había escuchado, anécdotas que le eran ajenas, circunstancias que no iban más allá de un ligero estremecimiento en la piel. Ella sonreía a las bromas, ingenua, inocente, inconsciente. Y sencillamente dejaba que la corriente arrastrara todo aquello que quisiera arrastrar. Si, por azar o por destino, un secreto inconfesable se enredara en sus tobillos, ella sólo se inclinaría, lo retiraría cuidadosamente con los dedos, y permitiría que fueran las olas las que lo volvieran a tragar. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

.. untitled


Ser justo con la vida, porque la vida no es justa contigo. Ofrecer todo lo que puedes dar al mundo, porque el mundo no te ofrece nunca nada. ¿Y cómo pretender apreciarte, si nadie te valora? ¿Cómo creer en ti mismo, si nadie cree realmente en ti? Querer llegar lejos, porque nadie piensa que puedas llegar lejos. Abrazar cada segundo, porque a los segundos no les importas. Borrar palabras, porque las palabras te tachan de su diccionario. Encender una vela porque las luces se apagaron, cerrar los ojos porque la oscuridad te escupe a la cara. Y a pesar de todo, levantarte, tatuarte en la piel que continuarás el camino que tú quieras continuar a pesar de las adversidades, recordarte que eres tú el único que queda después del ir y venir de las circunstancias. Cuando cubrir tus oídos de calma no es suficiente, golpear tu mente con el ruido del silencio sirve de anestésico. No esperes alientos de ánimo, ya que no llegarán más que cínicas reverencias, que se quedarán para abofetearte cada día que pienses que tus pasos llegan a alguna parte. Engañarte te servirá para levantarte en todas aquellas ocasiones en las la verdad te empuje al vacío. Guarda siempre la esperanza, persevera, pero jamás creas que puedes llegar a confiar en alguien que no seas tú mismo.

martes, 28 de agosto de 2012

.. sleeping beauty


Era la única manera que tenía de escapar de la realidad. Dormir. No despertar hasta que el viento del norte hubiere calmado su furia, hasta que se marchitare la niebla en poniente. Cuando cerraba los ojos todo era diferente. Seguía habiendo dolor, pero era tan etéreo que cuando despertaba ya no era capaz de recordar las espinas punzando su piel. Dormía diez horas durante el día, once horas durante la noche, permitiéndose descansar acaso tres horas para contemplar el amanecer. Y es que era precisamente al alba cuando decidía si despertar de su letargo o continuar escondida entre la vigilia de un sueño tan largo como los límites del propio universo. Eran las primeras luces del día las que traían a su alma el brillo de la esperanza, la victoria de la vida y la derrota de su oscuridad. Mas nunca era eterno. Aquella poderosa y magnífica esfera dorada continuaba su camino, como cada día, a través de la línea del firmamento. Y terminaba desapareciendo. Siempre. Para entonces, ella procuraba no estar observando, permaneciendo en la ilusión que sus pupilas encerraban bajo sus párpados. Jamás vio un atardecer. Nunca supo cómo era el brillo de la luna, la gracia de las estrellas, el descanso de los días. Contemplaba el amanecer, y se dormía. Y aún después seguía contemplando el amanecer.